miércoles, 14 de enero de 2009

LOS MITOS DE “LA PERDIDA DEL AGUA EN EL MAR”

Desde niños se nos ha enseñado en nuestras escuelas, el sencillo, pero importante ciclo del agua en la naturaleza. El agua se evapora, condensa y precipita. ¿De dónde?, se evapora de los bosques, ríos y lagunas, pero principalmente del mar.

La lluvia es la única forma de cómo se carga de agua la naturaleza. Decir que el agua se pierde en el mar es una estupidez mayúscula.

Por otro lado, dentro del ciclo hídrico, no solamente son importantes las aguas de escorrentía, o sea las que corren, sino que las aguas subterráneas juegan un papel importantísimo, sobre todo en las épocas secas, para formar manantiales y ríos. Las aguas se infiltran en toda la cuenca, principalmente en la parte alta, con ayuda de la cubierta vegetal y de la tierra orgánica que se formó allí, en procesos que duraron miles de años, por las bajas temperaturas. Pero si deforestamos y arrasamos con todo tipo de vegetación, como hace la minería; allí si podría decirse que el agua corre más rápidamente hacia el mar. ¿Paradójico?. ¡No!, el suelo alterado por la minería, ya no tiene capacidad de retención de agua. Entonces, las aguas ya no cargan acuíferos y solo corren. Corren hacia los ríos y hacia el mar, como es su ciclo natural, sino que ahora corren raudamente, sin infiltrarse y arrastrando material en proceso erosivo. ¿Por qué la empresa minera está construyendo represas en la parte alta de las subcuencas que afecta? Para detener los sedimentos que producen. Para ejemplo, una de ellas, la del Río Rejo. Está programada para durar 10 años. Después de ese período, la represa ya no sirve porque se cargó con un millón de toneladas de sedimentos; el mismo sedimento que ha estado corriendo por los ríos desde inicio de la minería, antes de la construcción de estas represas. Ese es el futuro de los embalses como Gallito Ciego y todas las grandes represas del mundo. Tarde o temprano se colmatan y se vuelven un pantano. Ya no sirven para acumular agua.

Recordemos que Yanacocha quiere represar y traer las aguas de Las Compuertas; una serie de lagunas que drenan sus aguas a San Pablo, para alimentar los canales Encajón-Collotán y Quishuar, por haberse quedado sin agua por efecto de la explotación La Quinua; según sus propias palabras. Los campesinos de esa cuenca, usuarios de esos cuerpos de agua, no lo permiten. Minera Yanacocha en sus estudios ambientales para esta derivación reconoce por primera vez, que dejó sin agua a los campesinos que usan estos canales.

Lo verdadero es que la minería sí ha desaparecido cuerpos de agua en sus lugares de explotación. Yanacocha, San José y otras lagunas ya no existen. Pasaron a la historia. Y ahora se pretende llenar con agua los tajos abiertos, generadores de acidez y metales tóxicos, para reponer lo que alguna vez fueron lagunas limpias y transparentes. La desaparición de canales también es culpa de la minería. Los conflictos con los campesinos son casi exclusivamente por el agua.

Para reponer el agua que ha desaparecido en lo más alto de la cuenca del Río Grande en época seca, la empresa minera bombea agua del subsuelo. Y ellos saben muy bien que este bombeo cuesta cada año más dinero porque los acuíferos están cada vez más profundos (porque no se cargan). Podríamos decir que a partir de agosto, este río es casi artificial en su cabecera. Y cuando ya no tengamos minería en esa parte de la cuenca, ya no tendremos río. Así de sencillo, y después dicen que los ambientalistas son apocalípticos.

En resumen, el impacto más grande de la minería, es el agotamiento de aguas subterráneas, que alimentan a los ríos en las épocas de sequía. Por eso no debe permitirse más expansión miera en la parte alta de la cuenca.

Yanacocha miente cuando dice que sólo gasta 1 % del agua que cae en la cuenca? Si el uso del agua por la minería sigue en incremento; entonces, solo necesitaremos buscar otro nombre para lo que alguna vez se llamó Río Grande.

No hay comentarios:

Publicar un comentario