domingo, 18 de enero de 2009

OPINION SOBRE BALANCE SOCIAL 2007

SRES. MINERA YANACOCHA

Primero, agradecer la oportunidad de expresar libremente algunas reflexiones sobre el documento borrador del Balance Social de vuestra empresa minera para el 2007.

Siempre es plausible el cambio de política que la empresa viene ejecutando los últimos años. Esto trata de enrumbar a la gran minería por un tortuoso camino que no quiere desandar (con el fin de corregir errores primigenios, los cuales son duros de aceptar). Sin embargo, pasos adelante se han dado en el manejo sobre todo de las relaciones con la comunidad. Algunos ejemplos los podemos observar en el documento, como la consecución de una certificación de la norma ISO 14001, la puesta en marcha del reservorio San José con 6 millones de metros cúbicos para agricultura en las épocas secas del año, programas de voluntariado (muy difíciles de implementar en la población local, sino hay incentivo económico), entre otros.

Por otro lado, en muchas de estas actividades solo tenemos un maquillaje tras los verdaderos intereses de la empresa. Las normas ISO (otorgadas por la Internacional Standard Organization), significan solo un compromiso de un trabajo futuro, a los que se acoge una empresa y que no necesariamente llegue a cumplirlas.

Se menciona un aproximado de solamente 28% de trabajadores en planilla, por parte de la empresa, lo cual sigue siendo una vergüenza por las altas ganancias del precio del oro en el mercado bursátil. Esperemos que las normas emitidas recientemente por el gobierno ayuden a paliar la situación laboral de los trabajadores de las sub contratistas; todavía en gran porcentaje en Yanacocha.

Es muy apresurado decir que para el tajo San José se había considerado volver a colocar el cerro desaparecido por los trabajos mineros. Como se sabe, en Estados Unidos, la Agencia Ambiental brega porque los tajos abiertos sean llenados nuevamente y evitar la formación de lagunas con aguas tóxicas, pero las compañías mineras expresan que esto es inviable económicamente.

Si bien el reservorio formado alimenta a los canales que la mina dejó sin agua; la preocupación se manifiesta por el manejo futuro de este reservorio. Los plásticos empleados en el revestimiento no son eternos. Se deterioran con el tiempo y el agua entra en contacto con el material generador de acidez y liberador de metales letales. Y, lo que es más importante: el agua mayormente es bombeada para llenar el tajo, desde 7 km abajo del reservorio, donde es posible captar esa cantidad, y la mayor parte es nuevamente desaguada con motobombas hacia los canales de regadío, en la época seca. No es posible, que un proyecto de esta naturaleza sea manejado por los comuneros, tal como se pretende hacer creer. Posiblemente es el agua para agricultura más cara que podamos encontrar en todo el país.

Los fondos de solidaridad otorgados; sin bien es cierto, son voluntarios, no apoyan sustancialmente a proyectos estratégicos en Cajamarca. Analizando costos, los 45 millones de soles para 4 años (que sirven para muchas otras obras, como electrificación rural, construcción de mini-reservorios, estudios de la presa del Río Chonta, etc), no podrían aportar sustancialmente, como se indica en su documento, a la carretera longitudinal de Cajamarca; si consideramos que un km de una buena carretera cuesta un millón de dólares.

También es aventurado hablar de reconocimientos, teniendo en cuenta que a nivel nacional, los premios que se otorgan, son dados por instituciones pro mineras. Ni hablar de la posición de Yanacocha, que localmente solo tenía 21 % de aprobación el 2006 e internacionalmente está entre las últimas minas del ranking de responsabilidad social del grupo Newmont (ver “A Tajo Abierto”, de Aliaga, 2006).

Los impactos ambientales, insuperables con cualquier mitigación que la gran minería quiera hacer hoy en Cajamarca, se refieren a la alteración de inmensas áreas naturales, las cuales al perder su suelo vegetal, pierden su capacidad para captar agua y cargar sus fuentes subterráneas. Un suelo alterado, según estudios en climas templados, demora 100 años en reponer medio centímetro de suelo vegetal. Significa que pasarán 3 mil años antes que el paisaje retorne a su estado casi natural en Yanacocha.

El cambio climático juega a favor de la gran minería en la actualidad. No hay sequía los últimos años, de las cuales nos hablan Alegría o Arguedas en sus libros, y las lluvias profusas nos hacen olvidar la escasez del agua en las temporadas secas. Esto nos lleva a pensar que una represa, como la programada en el Río Chonta, hay que estudiarla muy bien para no crear una obra muerta en pocos años. La sedimentación del material que proviene de Yanacocha (culpable de un gran volumen perdido en Gallito Ciego), podría colmatar la represa del Chonta y acortarle su vida útil.

(Documento publicado en el Balance Social 2007 de Minera Yanacocha)

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