Vivimos en el planeta acuático o del agua, y este recurso dador de vida cubre cerca del 71 % de su superficie. Esta preciada envoltura de agua –en su mayor parte agua salobre y el resto agua dulce- ayuda a mantener el clima de la tierra, diluye los contaminantes y es esencial para toda forma de vida, ya que se compone en gran parte de moléculas de agua (H2O). Un árbol es aproximadamente 70 % de agua en peso, un humano y la mayor parte de los animales son un 65 % de agua, mientras que una medusa es más de 90 % de agua.
La cantidad de agua dulce en la tierra, relativamente pequeña, se recicla y purifica de manera constante en el ciclo hidrológico. Esta agua dulce es un recurso vital para la agricultura, la industria, el transporte y muchas otras actividades humanas.
A pesar de su importancia, el agua es uno de los recursos más deficientemente administrados en el planeta acua (o tierra). Se la desperdicia y contamina. También nos ocupamos muy poco de hacerla disponible y aprovechable, fomentando aún más el desperdicio y contaminación de este vitral recurso renovable.
EL AGUA COMO UN LÍQUIDO DE CARACTERISTICAS UNICAS
Gran parte de la utilidad del agua se debe a las muchas propiedades únicas del agua líquida en relación con otras moléculas de peso molecular semejante.
El agua es un líquido en el intervalo de temperatura más adecuado para los procesos vitales, a causa del elevado punto de ebullición del agua líquida, 100 º C y de su bajo punto de congelación (0 º C). Sin estas propiedades el agua líquida que hay en las aguas superficiales del planeta tierra y en los tejidos de los seres vivos, podría estar en estado gaseoso o sólido en la gama normal de temperaturas que se encuentran en la tierra, y la vida tal como la conocemos no existiría.
El agua líquida cambia de temperatura con lentitud, debido a su extremadamente elevada alta capacidad térmica –la aptitud de almacenar una gran cantidad de calor, sin un gran cambio de temperatura. Esta propiedad impide que grandes masas de agua se calienten o enfríen con rapidez, ayuda a proteger los organismos del choque que representan los cambios de temperatura repentinos, ayuda a mantener moderado el clima de la tierra y hace del agua un refrigerante eficaz para automotores, plantas de energía y otros procesos industriales que producen calor.
El agua líquida posee un muy elevado calor de vaporización –la cantidad de calor que se necesita para evaporar el agua líquida-. Esta capacidad de absorber grandes cantidades de calor, cuando el agua líquida se convierte en vapor de agua y de liberar este calor cuan do el vapor se condensa en agua líquida, es un factor primordial para la distribución de calor por todo el mundo. Esta propiedad también implica que la evaporación del agua es un eficiente proceso de enfriamiento para plantas y animales, lo que explica la sensación de frío, cuando el sudor se evapora de la piel.
El agua líquida es un solvente sin igual, capaz de disolver grandes cantidades de una gran variedad de compuestos. Estro hace posible que el agua transporte nutrientes por todos los tejidos de los seres vivos, lave y arrastre productos de desecho desde los mismos tejidos, sea un buen limpiador para toda ocasión y remueva y diluya los desechos solubles en agua propios de la civilización, siempre que los sistemas acuáticos no se sobrecarguen. Sin embargo, esta capacidad del agua para actuar como disolvente, también implica que se contamina con facilidad por los desechos soluble en ella.
El agua líquida tiene una tensión superficial –fuerzas de atracción entre moléculas que hacen que la superficie de un líquido se contraigan- muy elevada y una capacidad humectante (la de adherirse y recubrir a un sólido) aún mayor. Juntas, estas propiedades originan la capilaridad –la capacidad del agua líquida de ascender desde pequeños poros en el suelo hacia y por delgados tubos, conocidos como capilares y que se tienen en los tallos de las plantas. Estas propiedades, junto con la de disolución del agua, permiten que las plantas reciban los nutrientes del suelo, con lo que sostienen su propio crecimiento y de los animales que se alimentan con ellos.
El agua líquida es la única sustancia común que se expande, en vez de contraerse, cuando se congela. En consecuencia, el hielo tiene una densidad –masa por unidad de volumen-, menor que el agua líquida. De este modo, el hielo flota en ele agua y los cuerpos de agua se congelan de arriba hacia abajo y no de abajo hacia arriba. Sin esta propiedad, los lagos y corrientes en climas fríos, podrían solidificarse y la mayoría de formas de vida acuática no existirían. Como el agua se expande cuando se congela, también rompe tuberías, agrieta los bloques de motores de autos (razón por la cual de utiliza anticongelantes) y cuartea calles y rocas.
El agua es en verdad una sustancia maravillosa que nos enlaza y une a nosotros mismos con otras formas de vida y con el planeta entero.
ABASTO, RENOVACION Y UTILIZACION DE LOS RECURSOS ACUATICOS
El abasto fijo mundial de agua en todas sus formas (vapor, líquido y sólido) es enorme. Si se esparciese uniformemente esta agua en forma líquida, sobre la superficie terrestre, podría formar una capa de casi 3 000 metros de profundidad.
Sin embargo, sólo una pequeña fracción de la misma está disponible para nosotros como agua dulce y esta se halla distribuida de forma muy poco uniforme. Un 97 % del volumen de agua en la tierra se encuentra en los mares y océanos y tal líquido es demasiado salado para ser bebido, para los cultivos y para la mayor parte de usos industriales, excepto para procesos de enfriamiento.
El 3 % restante es agua dulce. Casi 2.97 % d esta se tiene en el hielo de los polos y en los glaciales, o es agua subterránea situada a demasiada profundidad y resulta demasiada costosa extraerla. Esto significa que solo un 0.003 % del volumen total en la tierra es de fácil acceso para nosotros, en lagos, humedad el suelo, en agua subterránea aprovechable, vapor de agua atmosférico y en corrientes fluviales. Si el abasto mundial de agua fuese solo de 100 litros, nuestra reserva utilizable sería de 0.003 de litro (la mitad de una cucharadita de té).
Afortunadamente esta existencia de agua dulce se colecta, purifica y distribuye de manera continua en el ciclo hidrológico. El promedio global para el reemplazo del agua en corrientes fluviales es de 18 a 20 años, mientras que el agua de la atmósfera se reemplaza por completo cada 12 años. El agua freática o subterránea profunda necesita de varios cientos de años, o más para renovarse, excepto en acuíferos o mantos freáticos fósiles de gran profundidad, los cuales son no renovables en una escala de tiempo humana.
Estos procesos de reciclaje y purificación naturales se efectúan y proporcionan abundante agua dulce, en tanto no contaminemos con mayor rapidez con que se reemplaza, la sobrecarguemos con desechos de degradación lenta o no degradable y no la extraigamos de mantos subterráneos de lenta renovación más rápido de lo que éstos se vuelven a llenar. Desafortunadamente, se está perturbando el ciclo de renovación del agua al hacer todas esas cosas. (Tyler Miller Jr: Ecología y Medio Ambiente).
La forma como se distribuye el agua en el mundo (y sobre todo su disponibilidad) es desigual. Algunos países tienen agua estacional en gran cantidad, que es posible guardar para actividades humanas. En cambio hay países donde la falta de agua ha llegado a ocasionar grandes sequías que causan millones de muertes o inmensas migraciones de pueblos enteros.
De aquí al año 2050, por lo menos la cuarta parte de la población mundial vivirá en países que sufren escasez de agua potable en forma crónica o frecuentemente. Incluso si se desacelera el crecimiento de la población mundial, el número de personas que sufren escasez de agua se elevará a mediados del presente siglo a 2 000 millones, cuatro veces más que en la actualidad.
Actualmente, más de 500 millones de personas –ocho por ciento de la población mundial- viven en países donde falta o escasea el agua. Los estudios dicen que el año 2050 vivirán en el planeta de 7 700 millones, incluso hasta 11 200 millones de personas. Según sea la evolución real, la falta o escasez de agua afectaría hasta el año 2050 a 2000 ó a 6 800 millones de habitantes. En muchos lugares, la necesidad de agua generará fuertes conflictos en el futuro.
En nuestro país, del uso consuntivo 91.0 % del agua va a la agricultura, 5.9 % de uso poblacional y el resto en industria (incluyendo la minería) y ganadería. El real problema del uso minero radica en la ubicación de las explotaciones; siempre en cabecera de cuenca, donde se encuentran también las vetas mineras. Esto ocasiona los conflictos actuales con las comunidades campesinas y las ciudades cercanas a las explotaciones.
La legislación vigente de agua en el Perú contempla prioridades: En primer lugar está consumo humano directo, seguido por la agricultura y ganadería, después la acuicultura y por último la industria y esparcimiento. Lamentablemente la legislación es letra muerta cuando de grandes transnacionales mineras se trata. Contaminación de aguas y pérdida de canales de riego han sido las constantes en los últimos conflictos entre población y empresa, como los suscitados en Cajamarca con el cerro Quilish, en San Pablo con las lagunas Las Compuertas, o la cabecera del Río Chancay, en La Zanja, solo por citar algunos en Cajamarca.
domingo, 18 de enero de 2009
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